Me fue difícil recuperar mi vida normal. ya sin peligros a la vista, Hill me repuso otra vez como redactora principal y con Cummings volvimos a salir a las calles en busca de noticias, cubriendo homicidios, incendios, accidentes y continué escarbando en torno a la corrupción que asolaba al país, sin embargo me sentía perseguida y desconfiaba hasta de mi sombra.
-Son tus instintos de mujer lobo, las licántropos pues, siempre están alertas-, reía Cummings viéndome atenta y en guardia, en form