Cerca de las diez de la noche volví al diario. Waldo ya se había retirado y Hill estaba muy furioso conmigo. La edición impresa de "El Fisgón" estaba cerrada y la información de los rinocerontes que habían llegado al zoo, lo había sacado Hill del portal "Todo se sabe". Apenas quedaban en la redacción el editor de cierre, el redactor de turno y un diagramador por si hubiera alguna información de última hora.
-Hiciste abandono de tu puesto de trabajo, Lucescu-, me acusó Hill, alzando su