No vimos nada de la película por estar besándonos muy apasionados. Yo estaba demasiado febril, en realidad, queriendo olvidar el incidente del sujeto aquel cuchillo grandote que me atacó que yo pensaba que era el asesino en serie y que sin embargo, terminó siendo una víctima más de la bestia que asolaba la ciudad. Waldo estaba, además, impetuoso, sus manos iban y venían por mis muslos. Yo me había puesto, adrede, una minifalda muy corta, jean, que siempre tengo en mi casillero del periódico,