Yo iba embozada con el pelotón de policías, escondida detrás de un hombre enorme como un cerro que llevaba además un casco y un escudo grandote. Yo no dejaba de grabar en video con mi celular, la intervención que había ordenado Trevor en el hotel para atrapar al tal Dumitru. El capitán iba adelante apuntando con su escopeta. A los huéspedes que se les cruzaba en los pasadizos, les pedía silencio y que entraran a sus habitaciones y se pongan a buen recaudo. Otro agente se encargó de despejar