Ocho años atrás.
Ya pasó más de cuatro meses desde que Santiago nos descubrió, a mi y a Liliana, en la cafetería.
Y no podía aceptar la decisión de Liliana simplemente no podía.
En mi interior se disputa una pelea, entender que ella ama a Santiago o, considerar la posibilidad de que fue obligada a dejarme. La segunda opción tiene más sentido. Porque sé que ella aún me ama, Liliana no podía olvidar al caos que la acogió de la noche a la mañana.
Santiago tiene la vida perfecta, la familia p