Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de tanta insistencia y uno que otro enrollo en la cama, accedí que Fernanda trabajara conmigo. No había una razón para mi negatividad, ni siquiera una excusa lo suficientemente buena como para decirle que no, así que no tuve otra opción más que aceptar, además, unas cuantas manos extra en el bufete no nos vendría de nada mal.
Llego a la misma hora de siempre a la oficina, saludo a Marta, mi secretaria, y me re







