Mundo ficciónIniciar sesiónToda la luna de miel viajamos por un jet privado, no me lo había imaginado, pero con la fortuna de Santiago como no hacerlo de esa manera. Paramos en Budapest, Dublín, Lisboa, Estocolmo y finalmente Paris, donde nos quedaríamos por tres días.
Me encantaba la idea de conocer Europa, de caminar por lugares totalmente desconocido, probar platos, olores, visitar arquitecturas y observar obras de arte. Era como un sueño hecho realidad, era perfecto.







