Mundo ficciónIniciar sesiónAyer por la mañana, en nuestro segundo día en París, visitamos la catedral gótica de Notre Dame. Fernanda observaba maravillada cada rincón, estructura, pasadizo, cuadro, a todo lo dedicaba una mirada de asombro. Sí, no voy a negar que su antigüedad le daba una belleza merecida, pero yo no dejaba en pesar que en cualquier momento se nos podría venir el techo abajo. Subimos por escaleras estrechas y endebles hasta llegar a un balcón,







