Marco
Desperté por el sonido del timbre, ¿quién, ¡diablos!, se atrevía a molestar? Me incorporé, estaba solo en la cama, me puse la bata, las puertas de la recámara estaban cerradas, quizá Sara se bañaba.
En la sala, tomé mi celular y vi las múltiples llamadas de Daniel, recordé que iba camino a abrir la puerta. Daniel se encontraba fuera.
— Llame varias veces, pero al no contestar decidí venir — me dijo, no lo deje pasar, regrese al baño, la puerta estaba abierta, en la sala no estaban l