Sara
En el lugar aún en la celebración hice una videollamada a mis padres para contarles lo que sucedía, vieron la fiesta en curso y luego Marco me quito el celular.
—¡Buenas noches, suegros! —enfoco mi mano con el anillo —le pedí matrimonio, estamos comprometidos. ¿Tenemos su bendición?
Mis padres parecían muy emocionados. —Solo si la cuidas como lo más preciado en tu vida, somos viejos; aun así, soy capaz de llevármela de tu lado si me la haces sufrir.
—No se preocupen, sé que me están co