Marco
De ninguna forma me gusta tener que demostrarle a Sara lo que puedo hacer, pero llegamos a un punto en que uno de los dos debe esforzarse o perderemos la oportunidad de ser felices por la testarudez del otro.
Si nadie en esta ciudad era rival para el despacho de abogados que contrato, que tal traer a los que dirigen el mundo allá en Nueva York, solo hizo falta que realizaran unas llamadas para que le negaran la asistencia a Sara.
Luego de ello la deje en paz para que asimilara la magnit