–¡William! –Grité con fuerza mientras trataba que respondiera, pero él solo mantenía sus ojos cerrados. –¡William despierta! –Pase mis manos por su cara ensangrentada, llenándome de sangre. –¡Tom! –Llame al joven que de inmediato cargó a su hermano.
–Tenemos que llevarlo al hospital. –Me dice mientras lo sube a su espalda, a pesar de que William era más corpulento que él.
Yo tome mi celular y llame a emergencias, para que pudiera venir por él.
Y de pronto, todo empezó a moverse en cámara lenta