La oficina en donde trabajaba David, no se encontraba tan distante del hospital, pero a pesar de que llegamos en diez minutos, cada minuto fue bastante lento para mí. Aún no sabía que decirle a David, pero sabía que tenía que decir algo.
De inmediato puedo sentir como la mano grande y delgada de Will, se posa sobre la mía.
–No tengas miedo. –Pronuncia con su voz gruesa.
–No tengo miedo. –Le respondí. –Es solo que va a ser muy difícil, ya que conozco a David y no se lo tomara muy bien.
–Creo