–¿No sé dónde demonios estamos? –Le dije con un poco de miedo al ver que no había nada en la carretera. Tomé mi celular y vi que estábamos cerca de un pueblo en Cuernavaca. –Estamos en Cuernavaca, creo que debemos de regresar a casa. –Le comenté mientras había posibilidad de regresar a la ciudad.
–No. –Me responde el joven de inmediato. –Tengo una casa cerca, nos quedaremos ahí. –Dijo el muy testarudo prendiendo el auto y conduciendo a ese lugar que no conocía.
La noche se hacía cada vez más pr