Despierto por la mañana, ya que huele a café de olla con canela. Sonrío sin abrir los ojos, acordándome de los besos y las caricias que recibí de mi querido Will. Aún puedo ver su cara, mientras disfrutaba como me sostenía con fuerza entre sus enormes brazos. Pero a pesar de que pensé, que cuando despertara el sueño iba a acabar, ocurrió todo lo contrario. William estaba entrando a la habitación con una charola de plata, mientras una toalla cubría la parte baja de su cuerpo, mientras que su pe