La tensión en la sala de interrogatorios había alcanzado un punto culminante cuando pedí ir al baño. David me miró con preocupación, pero asintió, confiando en que regresaría pronto. Yo sabía que no iba a volver, al menos no inmediatamente. Necesitaba enfrentarme a James.
Salí de la comisaría con paso decidido, aunque mi corazón latía con fuerza. Mientras caminaba hacia el auto, mi mente estaba ocupada en un solo objetivo: salvar a mi madre. Conduje rápidamente hacia la mansión, el lugar donde