Al día siguiente, me encontré en la estación de policía, caminando al lado de David y de los agentes que nos acompañaban. El ambiente estaba cargado de tensión, y podía sentir la adrenalina recorriendo mi cuerpo. Sabía que lo que estaba a punto de suceder podía cambiarlo todo.
Llegamos a una sala de observación, una pequeña habitación con luces bajas y un gran espejo en una de las paredes. Sabía lo que eso significaba: del otro lado, se encontraba la sala de interrogatorios, y a través del espe