Capítulo 11: Brotes de Esperanza
El lienzo en blanco ya no me intimidaba; ahora era una invitación, un vasto horizonte de posibilidades donde el vacío se convertía en promesa de creación. Después de semanas de clases con Julio, de noches enteras pintando hasta que el amanecer se colaba por las persianas como un amante tímido, decidí dar el paso: convertir mi pasión en algo más que terapia personal, un bálsamo efímero para el alma herida. Un pequeño negocio de arte inspirado en los mitos rumanos que mi abuela solía contarme en v