El sonido de los pasos de Isabella resonaba en el pasillo de la universidad mientras sostenía sus libros contra el pecho. Su vida estaba marcada por un constante ir y venir entre la universidad, su trabajo como diseñadora y las exigencias de su familia. A pesar de su corta edad, apenas 18 años, llevaba una carga que parecía mucho mayor. Había dicho sobre estar casada para mantener a Daniel Mendoza lejos, pero sabía que él no le creía. “¿Cómo podría creerlo?”, pensaba. Era joven, y aunque su nom