Isabella se encontraba en la sala de estar de su casa, enfrentándose a su padre con una mezcla de rabia y desesperación. Las palabras de su padre resonaban en su mente como un eco implacable.
"Son 20 millones de capital que la familia de Diego está inyectando en nuestra empresa", dijo su padre, su tono autoritario y despectivo. "Debes cumplir con el trato, Isabella. Es por el bien de la familia".
Isabella sintió que el aire se le escapaba de los pulmones. La presión de su familia siempre había