El evento había terminado, pero en la mente de Isabela, todo seguía girando. Las palabras de Diego, el hombre que aseguraba ser su persona, resonaban en su cabeza. No podía entender cómo alguien que parecía conocerla tan profundamente podía provocarle tanta confusión. Había algo en sus ojos, en la manera en que la miraba, que la hacía sentir un vacío inexplicable. Y luego estaba Khalid, siempre cerca, protegiéndola de todo, incluso de sí misma. Era su refugio en medio de una tormenta de emocion