El silencio que siguió fue ensordecedor. Ambos se miraron, respirando con dificultad, como si acabaran de librar una batalla física. Finalmente, Isabela rompió el silencio.
"Esto se terminó, Diego. No importa lo que digas, no importa lo que hagas. Ya no hay nada que salvar. Quiero el divorcio, y lo quiero ahora.
Diego la miró, sus ojos llenos de una mezcla de dolor y rabia.
"No voy a firmar esos papeles "dijo, con la voz baja pero firme". No voy a dejarte ir.
Isabela dio un paso hacia él, su mi