Llegué a casa de Leyla. En todo el camino me cuestiono mi charla con Leyla. Pero me mantuve en silencio. Solo necesitaba dormir.
Leyla me llevó a la que sería mi habitación temporal y al instante me quedé dormida.
Desperté agitada; los recuerdos llegaron como un sueño, más bien como una pesadilla.
La culpa no era solo de mi hermana y Tómas, era también mía por no mirar a lados, pero mi pensamiento estaba vagante en lo que mis ojos acababan de ver y solo decidí cruzar la carretera y las conse