ETHAN
Gracias a mí, logré tomar el control en el volante y que el auto se orillara. —Genesis, ¿estás bien? —fue lo primero en preguntar. La miré y se notaba que estaba algo pálida. Bajé del auto para analizar el daño ocasionado.
¡Un neumático pinchado! De seguro desde que salí de aquella empresa venía sin aire y, por ir detrás de Génesis, no me percaté de ese fallo.
Miré hacia el vidrio; ella tenía su cabeza reposada en el sillón; de seguro se había llevado un buen susto y se estaba reponiendo