Deivyd
—Ashley, ya puedo sentarme solo.
—No puedes.
—Llevo sentándome solo durante treinta años.
—Y llevas pocas semanas con dos agujeros en el pecho, así que hoy te sientas con ayuda. No discutas.
No discutí. Porque discutir con Ashley Fox era como discutir con la gravedad: técnicamente podías intentarlo, pero la gravedad siempre ganaba.
—Pero, van dos meses.
—Para mí fue solo hace dos días.
Me acomodó en el sillón con la precisión de una enfermera que ha visto demasiados tutoriales de YouTub