LEYLA
Ashley se giró al escuchar mis pasos detrás de ella. Me vio. Y la expresión de su cara fue la de alguien a quien le acaban de encender la luz en medio de algo que se suponía debía pasar en la oscuridad.
—¡Leyla! —exclamó, soltando a Deivyd como si quemara—. No sabía que venías. Yo solo… pasé a visitar a Deivyd porque… necesitaba hablar con él sobre un tema de… de Ethan.
La pobre mentía tan mal que daba ternura. Se alisó el pelo, se acomodó la camiseta que tenía arrugada y compuso una sonr