LEYLA
Llegué a la oficina media hora antes que todos. Necesitaba ese tiempo para prepararme. No para el trabajo, sino para lo que venía: un día entero fingiendo que Noha Hall no existía como hombre y solo existía como jefe.
Me senté en mi escritorio, encendí la computadora, organicé las carpetas del día y me puse los auriculares. Si él llegaba y me encontraba ocupada, con auriculares y cara de concentración absoluta, no tendría excusa para acercarse. Era un plan simple. Los planes simples son l