CAPÍTULO 01

3 años después 

— ¡Pero si es hermosa!

— ¡Nadie se compara a ella! No cabe duda de que Dios tuvo un cuidado especial al esculpirla…

— Utilizó los mejores cinceles…

— Quisiera despertar con ella todos los días…

— Yo también…

— ¡Pero tú eres mujer!

— Sí, pero también me gustaría despertar con ella en la misma cama…

Escuchaba un sinfín de comentarios a mi alrededor.

— Sin duda alguna, es un ángel bajado del mismísimo cielo. 

Dafne Wood… es la mujer más bella de este mundo.

¡Buuu!

Todos miraban en las enormes pantallas la entrevista que mi hermana melliza, Dafne Wood, tenía con Oprah. Estaban completamente atentos y, cuando decía "todos", me refería a todos. Cada vez que mi hermana participaba en un desfile o una entrevista, la empresa se encargaba de que todas las pantallas del edificio estuvieran en sintonía.

— Cuéntanos, Dafne, desde que entraste al estudio noté un enorme diamante en tu dedo. ¿Es que acaso te has comprometido con el guapo Ethan Fox?

¿Compromiso? Mi hermana no era de compromisos. Seguro se trataba de uno de sus gustos maniáticos por los diamantes.

—Yo no soy mujer de compromisos —declaró.

¡Ven, les dije que no era de compromisos!

—Pero mi dulcesito me lo pidió ayer y, claro, le di el sí… —declaró

—¡¡¡¡¿Qué?!!!!

Mi hermana, Dafne Wood, se había comprometido. ¡Eso era imposible!

—Ese hombre me ha conquistado como no tienes idea, y creo que, después de dos años, es momento de dar el siguiente paso.

Al parecer, esto sí iba en serio. Mi hermana se iba a casar. No podía creerlo. 

—Regresaré a casa de mis padres para hacer el anuncio oficial.

Lo que me faltaba: mi hermana y su prometido en casa.

—Lo escucharon aquí primero. Ethan y Dafne están comprometidos. ¡Esta será la boda del año! —anunció la presentadora, cerrando la entrevista.

Todos a mi alrededor comenzaron a aplaudir. Eran unos idiotas, como si fueran ellos los que se casarían. Me giré y fui directo a mi oficina.

— ¡Génesis! ¡Génesis, espera!

Ignoré los gritos de mi amiga Leyla y seguí mi camino. Entré en la oficina y me dejé caer en uno de los sillones.

—¿Por qué no me dijiste que tu hermana se comprometió con el sexy Ethan? —reclamó mi amiga mientras se sentaba frente a mí.

—¡Ni siquiera yo lo sabía! Nunca imaginé que eso pasaría algún día. Dafne es de la vida alegre, libre, sin compromiso ni ataduras.

—Pues, al parecer, ese papito que tiene por novio sí la enamoró.

—A mí me parece un tipo prepotente y narcisista.

No conocía al prometido de Dafne y tampoco quería conocerlo, pero por lo poco que sabía de él, esas dos palabras lo definían perfectamente: "Prepotente. Narcisista".

—Pero si está hecho un bombón. No lo culpo por ser narcisista, es demasiado guapo. Esta vez espero que me lo presentes…

—Ni loca. Ni siquiera estaré aquí cuando ellos aparezcan. No soporto a mi hermana, mucho menos a su prometido.

Desde que encontré a mi hermana con mi prometido, nunca más le dirigí la palabra. Eso ya hacía tres años. Y no solo eso, por culpa de ella casi muero. Aquel día, un auto me hizo volar por los cielos. Era un verdadero milagro que aún estuviera con vida. Ese día perdí más que mi amor propio. 

Ese era otro motivo por el cual no quería verla. Ella solo me traía malos recuerdos.

Muchos dicen que los mellizos o gemelos tienen una conexión especial, pero algo había pasado conmigo. Nunca sentí esa conexión con Dafne. Desde pequeñas, siempre fue la favorita de mi madre. 

Tal vez porque se parecía a ella: rubia y de ojos avellana. Mientras que yo era castaña, con ojos oscuros como la noche. ¡Ah! Y, sobre todo, de tallas muy distintas.

Dafne era una modelo exitosa. Yo, en cambio, no era modelo, pero sí lo suficientemente inteligente como para estar al frente de una empresa tan exitosa como la de mi padre.

—Tendrás que enfrentarla en algún momento. Ya ha pasado tiempo desde que… Perdón, no quería que recordaras… pero no puedes seguir huyendo cada vez que tu hermana va a la casa de tus padres.

—He superado a Tomás, eso no me importa. Sabes bien que no es por él, sino por el accidente y lo que eso provocó…

Ni siquiera quería recordarlo otra vez.

—Todo fue culpa de Tomás y de mi hermana. Pero, ¿sabes? Tienes razón. No puedo seguir huyendo cada vez que ella regresa. Aunque, mientras tanto, buscaré una excusa para salir de aquí, tomar un avión y regresar cuando ella y su imbécil prometido ya no estén en casa.

—¡En serio, Génesis, no tienes remedio! Yo, en tu lugar, disfrutaría de ese bombón, me deleitaría con su presencia. Es que, en serio, está para comérselo por todos lados…

—¿De quién hablas? Espero que sea de mí —interrumpió mi amigo Will, el novio de Leyla.

Era una pareja un tanto extraña. Leyla también era modelo, no tan famosa como mi hermana, pero bellísima. La diferencia era que ella sí tenía corazón. Era mi mejor y única amiga. Mi madre la reclutó cuando era adolescente, y desde entonces, también era parte de la compañía.

—¡Mi lindo oso de peluche, claro que hablaba de ti! —respondió Leyla, acercándose a Will y besándolo.

Él no era precisamente un modelo de revista, pero sí tal y como lo describía mi amiga: todo un oso de peluche, encantador, tierno y rellenito. 

Will también era mi amigo. Durante años estuvo enamorado de Leyla, y siempre pensé que ella nunca le haría caso. Sin embargo, cuando él y yo fingimos ser novios como parte de un plan, fue ella quien terminó declarándose. En serio, eran la pareja más extraña: una modelo con medidas envidiables y mi amigo, que adoraba las hamburguesas y la pizza.

—Ya me enteré de que Dafne va a casarse — mencionó Will.

Además de ser mi amigo, trabajaba en la empresa como jefe del área tecnológica.

—Era imposible no enterarse, transmitieron su entrevista en todas las pantallas de la empresa.

—¿Y ahora a dónde te irás? — preguntó.

—Estoy pensando en inventar una reunión de negocios para…

—¿Es en serio, Génesis? — intervino Leyla, cruzándose de brazos—. Te he visto hablar frente a docenas de hombres, verdaderos tiburones del medio, y enfrentarte a todos aquellos que critican la empresa de tu padre. ¿Y ahora te acobardas por la llegada de tu hermana?

—¡No me acobardo! — repliqué, molesta—. Simple y sencillo: ¡no quiero verla!

Me levanté de la silla y salí de mi oficina, dejando a mis amigos atrás. Tomé el ascensor y bajé hasta mi auto.

Estaba furiosa. Leyla no entendía que no era cobardía lo que me hacía evitar a mi hermana. ¡No! Era el miedo a que, al verla, todos los recuerdos del pasado cobraran vida. No sabía si podría contenerme y evitar hacerle el mismo daño que ella me había causado. Tenía miedo… de mí y de mis reacciones.

Bufé, sentada en el sillón del auto. Inhala, exhala, inhala, exhala.

Después de relajarme un poco, busqué una caja de cigarrillos que tenía oculta, saqué uno y lo encendí. Solo eso lograba calmarme. Lo tenía prohibido, así que lo hacía a escondidas. La ventaja del estacionamiento era que era enorme, estaba lleno de autos de empleados y, a estas horas, casi nadie venía, así que podía hacerlo sin problema.

Siempre me mantuve alejada de la vida pública de mi hermana y mis padres. De hecho, muchos empleados ni siquiera sabían que yo también era una Wood y mucho menos que Dafne era mi hermana melliza. Pero eso no me molestaba en absoluto. Disfrutaba de mi privacidad. No me importaba la fama de ella ni la de mis padres.

Cuando terminé el cigarro, tomé una menta, arranqué el auto y me dirigí a casa.

Vivía en la misma propiedad que mis padres, aunque en un espacio completamente independiente. Detrás de su enorme casa había una gran piscina y, después de esta, un pequeño apartamento. Ese era mi hogar, mi refugio.

Mis padres lo tenían prácticamente abandonado, así que decidí remodelarlo y vivir allí de manera independiente. Tenía todo lo que necesitaba: cocina, sala, un dormitorio con su propio baño y un garaje. Perfecto para mí.

La casa de mis padres tenía todas las comodidades, incluso sirvientes que se encargaban de todo, pero yo quería independencia. No me importaba hacer mi propia comida ni limpiar. Quería sentirme autosuficiente… y aquí, en mi pequeño apartamento, lo había logrado.

Así era yo Génesis Good, la gordita, la chica de talla grande.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP