—No es nada de lo que piensas —Hable de inmediato—. Todo tiene una explicación.
—¿Entonces qué es? — se cruzó de brazos
—Solo vine por una firma —Espetó molesto Ethan.
—¿Y desde cuando se hacen en un vestidor?
—Ale, escucha, no le prestes atención, está un poco loco —Ella me vio extraña
—¿Él no es el prometido de tu hermana? — Maldito Ethan, iba a meterme en un gran lío.
—¡Sí, soy el prometido de Dafne! —respondió el susodicho—. Y si no le importa estoy conversando con mi cuñada, porque n