34. El Vínculo Inquebrantable
En medio de la ardiente batalla, Anabella, en su forma de loba, bajó momentáneamente la guardia ante Merik, el demonio que la amenazaba. Fue un gesto audaz y arriesgado, un acto de valentía que desafió a su enemigo. Merik, aprovechando la aparente vulnerabilidad de Anabella, se lanzó hacia ella con toda su fuerza, sus garras afiladas como cuchillas centelleando con malicia.
Sin embargo, en el último momento, Anabella reaccionó con una agilidad asombrosa. Sus garras se alzaron y bloquearon las d