—No han ganado nada, Visir —murmuró Hesy—. No has ganado nada.
Guardó los rollos de Huni con sumo cuidado en su bolsa, junto a la figurita de Amón que contenía el mensaje de Neferet. Ahora tenía ambas piezas del rompecabezas. La prueba de la corrupción y la ruta para acorralar al culpable.
Hesy se arrodilló una vez más ante la estatua de su mentor, su rostro serio. —Gracias, maestro. Tu sabiduría ha vuelto a salvarnos. Y tu fe en la justicia, no será en vano.
Salió de la tumba, esta vez con una