Mundo ficciónIniciar sesiónLos días siguientes se arrastraron con una lentitud exasperante. Neferet se sumergía en sus deberes, pero su mente estaba en Giza, imaginando a Bek en su viaje, a Menna descifrando el mensaje. Cada sombra, cada voz, le parecía un presagio, una señal de lo que el destino les depararía. La tensión era casi insoportable.
Horemheb, aunque aparentemente imperturbable, también mostraba signos de inquietud. Sus visitas a la biblioteca se hicier







