SOPHIE
—¿Verdad que es muy guapo mi hijo? —Trato de evadirla y me entretengo con otra cosa para no mirarla. Admito que me he puesto muy nerviosa.
—¿Dormirá o leerá algo? —levanto el libro que estaba en la cómoda.
—¿Me estás ignorando? —cuestiona.
Ni siquiera me atrevía a verla, estaba avergonzada desde que su hijo declaró abiertamente que yo era bonita.
—No, cómo cree eso, es solo que…
Me atrapa cuando la vi.
—Si lo haces, y es por lo que dijo mi hijo —señala. —¿Acaso te incómodo su confesión?