SOPHIE
Regrese de prisa a mi camarote, había quedado con la señora Minerva de verla en el spa, yo no sabía que iba a hacer allí, pero ella insistió en que le acompañará.
Desde que comencé hacerle compañía, no me le he despegado ni un solo día; sin embargo, eso no me hace olvidar mi propósito, porque sigo aquí.
Aunque ahora tengo un sueldo diferente al anterior, apenas llevo un pago y con eso no conseguiré mantenerme por mucho tiempo. De todas maneras el barco no se ha vuelto a detener en ningún