CRISTÓBAL
—¿Qué té pasa? —pregunta Beatrice. —Has estado todo el día con un humor pésimo, cómo si algo te molestará.
—Solo no he tenido un buen día —respondo.
—¿Estás seguro de que solo sea eso? —insiste.
—Sí, ya te lo dije.
—Bien, bien —levanta sus manos. —Al menos acepta mi invitación de ir al bar y tomarnos juntos unas bebidas, cómo en los viejos tiempos.
—No tengo tiempo, y tú también tienes trabajo —le recuerdo. Ella hace una mueca.
—Vamos, solo será un rato. Nos hará bien despejarnos del