Abrió los ojos, no veía nada, todo estaba tan oscuro. Se sentó lentamente en la cama y estiro los brazos, estirando un poco su cuerpo adormecido. Se preguntó qué hora era, por cómo se veía debía de ser muy tarde. ¿Tarde? Dio un respingo y se bajó rápidamente de la cama, caminando hacia donde sabía que estaba la puerta, busco a tientas el interruptor, encontrándolo, le dio y la habitación se llenó de una pálida luz amarilla.
Cassie se acercó a la cama y tomó su móvil. Lo encendió y se fijó en la