A Jeremiah no le agradó que su amigo lo acusara de ser malagradecido e inmediatamente reviró.
—¿De qué estás hablando? ¡No soy malagradecido!
—¡Claro que lo eres! ¡No tienes excusa para dejar de visitar a tu madre! —regañó Thomas.
—¡Tú eres el culpable de que no tenga tiempo libre! De no ser porque te la pasas de vago, no tendría que estar resolviendo las crisis que provocas con tus escándalos —justificó.
Este argumento encendió más la rabia de Walker, que replicó.
—¡No seas un mentiroso! S