Thomas se encontraba en la habitación de un hotel, derrumbado en un sofá y sin mostrar señal alguna de estar consciente de su entorno. En ese momento apareció Margaret vestida sensualmente y portando dos vasos de licor.
—Realmente no pensé que aceptarías mi invitación, sin embargo, estoy muy contenta de que hayas venido —dijo mientras colocaba el licor en la mano de su invitado.
Las palabras de esa mujer apenas resonaban en la mente del enajenado hombre, quien al sentir el vaso, lo miró detenid