—Hijo, habla tu padre. Llevo días intentando que te pongas en contacto conmigo. Prometiste ir a terapia. Por favor, atiende mis llamadas, estoy preocupado por ti... ¡Piiiii!
Tras cortarse la llamada, a los pocos segundos volvió a sonar el teléfono, pero luego de un rato activó el buzón de voz, pero en esta ocasión era Jeremiah.
—¡Ey! Amigo... Sé que aún estás en duelo, pero es importante que regreses a la oficina, esto es un caos sin ti. Por favor, contesta, estamos preocupa... ¡Piiiiii!
Luego