En un cementerio ubicado a las afueras de Port Saint Johns, la familia y amigos de Lorraine se encontraban dándole el último adiós a sus restos mortales. Entre los dolientes se encontraba Thomas, quien miraba fijamente el foso donde era colocado el féretro de su amada esposa, sin manifestar ningún otro tipo de emoción.
Frederick estaba junto a su hijo, agarrando con fuerza su brazo, temeroso de que él hiciera alguna locura por dolor. «Esto es horrible. Puedo imaginar un poco el dolor que siente