Margret
Sentí como algo cálido recorrió mi pierna. Baje la vista y la trabe en el líquido carmesí que escurría desde la parte interna de mi muslo hasta la rodilla.
Sangre.
—Es la menstruación, Margret —una voz suave susurro a mis espaldas. La conocía, y muy bien—. A las niñas humanas les sucede eso cuando están entrando en la edad adulta.
—Pero padre dice que los que sangran son débiles, y que yo no soy humana —dije con voz firme. No sabía de qué hablaba, pero lo decía muy confiada—. Yo no soy