Al amanecer, luego de ver cómo sigue su hijo el señor Arnaldo se comunica con José y Yulia con educación implorándoles que vengan. El los espera en la clínica y al llegar está la madre de Rubén con los brazos cruzados y Antonella esta con la mirada encendida afuera de la habitación donde se recupera su novio.
— Saludos para todos, un permiso el Señor Camaripano. ¿Es usted? — Afirmo y pregunto un poco extrañado por lo que vaticinio al llegar al centro de salud y de inmediato me responde un señor