Cuando regreses, la fecha de la boda estará fijada.
Punto de vista de Adrián
VIERNES
Estaba en mi habitación, haciendo la maleta para el evento en Buenos Aires. Trajes, corbatas, zapatos… todo perfectamente dispuesto sobre la cama.
No pude evitar sonreír un poco. Este viaje iba a ser especial. No solo por el evento, sino porque Catalina y Carlota venían conmigo.
Mientras doblaba una camisa, la puerta se abrió de golpe. Vera apareció allí, con los brazos cruzados y esa mirada afilada que tenía.
—Te ves muy feliz. ¿Por qué estás tan feliz? —preguntó, con una voz fría como el hielo.
Fruncí el ceño y levanté la vista hacia ella.
—¿A qué te refieres?
Inclinó la cabeza, entrecerrando los ojos.
—¿Es porque te vas de viaje con tu amante?
¿Amante? Sabía que hablaba de Catalina. Estaba tanteando el terreno.
—No tienes ninguna prueba —respondí con calma, volviendo a concentrarme en la maleta—. Lo que sea que estés imaginando, solo está en tu cabeza.
Vera soltó una risa corta.
—Claro. Ninguna prueba. Pero sé que algo pasa, Adrián. Y saldrá a la lu