El cielo, denso y oscuro, empezó a lloviznar.
El viento frío hacía que la luz de las velas parpadeara.
Clara se limpió las gotas de lluvia de la cara y murmuró: —Laura, ¿has vuelto?
Dos gotas de lluvia cayeron justo en los ojos de Laura en la foto, parecía como si la persona en la imagen sonriera mientras lloraba, una melancolía inexpresable.
Clara acarició la lápida, —Laura, estate tranquila, cuidaré bien de tu familia. A partir de ahora, tu familia también será la mía. Puedes descansar en paz,