En el hospital.
Quirino seguía acostado en la cama de hospital, como siempre, sosteniéndose con nutrientes y varios dispositivos para mantenerse con vida.
Su cuerpo se estaba deteriorando a simple vista, especialmente sus extremidades que estaban empezando a atrofiarse.
Era como una flor que había perdido su vitalidad, aferrándose a la última gota de nutrición en la tierra para seguir respirando.
Clara no había venido en un tiempo, y cada vez que veía a su padre, su sufrimiento aumentaba.
Las me