Más Sospechas.
Lucca no sabía exactamente cuándo había empezado la incomodidad. No podía señalar un día, una frase concreta, un gesto aislado. Era peor que eso: era una suma de detalles mínimos que, por separado, no significaban nada, pero juntos empezaban a dibujar una forma que no le gustaba.
Valentina estaba distinta.
No distante, eso habría sido más fácil de identificar, sino atenta de una manera fragmentada, como si una parte de ella siempre estuviera en otro lugar. Lucca lo notaba en silencios apenas má