La Propuesta.
La noche no tenía nada de extraordinario, y quizá por eso resultaba perfecta para lo que estaba a punto de ocurrir.
No hubo reservas en restaurantes ostentosos ni luces estratégicamente colocadas para crear una escena memorable.
Lucca eligió algo que los definía mejor: la familiaridad. Preparó la cena en su departamento, abrió una botella de vino que habían guardado para “una ocasión especial” y dejó que la música sonara baja, casi como un murmullo que acompañaba la conversación.
Valentina lleg