—Te lo juro, no hay ninguna trampa —dijo con rapidez, y luego una idea le pasó por la mente— Y si dudas de mi puedes soltarme y yo mismo le abriré, para que veas que no hay trampa, igual no soy rival para luchar contigo, si mataste a Rostov y a Igor el gigante sin dificultad alguna, yo menos tengo posibilidades.
—Está bien —dijo ella, sin embargo, se fijó con cuidado en los dispositivos de apertura para ver si tenían algo fuera de lo normal— Dime la combinación.
—Es: 11, 35, 67, 12, 21, comenza