Se acercó a Morozov, que no pudo dejar de ponerse un poco rígido al sentirla tan cerca, era una sensación parecida a la que puede sentir alguien mientras nada en el mar y ve que se le acerca un tiburón. Pero Tatiana se limitó a soltar la mano derecha del tipo y luego colocó las llaves al alcance de su mano si hacía un esfuerzo extraordinario para alcanzarlas, eso le daría tiempo para descender con seguridad, en caso de que Morozov quisiera traicionarla, aunque no lo creía, porque ella podría re