—Aún eres un hombre muy fuerte y vigoroso, Velkan Rottemberg —le dijo Tatiana después de hacer el amor apasionadamente— Y eres tan maravilloso como siempre, mi amor.
Él no dijo nada, se quedó mirando el aún hermoso cuerpo desnudo de Tatiana, su piel era de blanco alabastro y parecía una muñeca hermosa, y desnuda. Se entretuvo acariciando lánguidamente el hermoso cuerpo con una mano mientras que con la otra le acariciaba el cabello. Eso le daba mucho sueño a ella, por lo que al poco rato ya esta